dijous, de novembre 10, 2016

Salida Extraordinaria del Gran Poder a Sevilla.



El Gran Poder. Foto: Rogelio Rubio
El passat cap de setmana hi va haver un esdeveniment, podríem dir extraordinari, històric i concorregut a Sevilla, i en el món confrare en general.
El motiu era la presidència del Jubileu de les germandats i confraries en l’Any de la Misericòrdia a la Catedral de Sevilla. Per aquest motiu hi va haver un trasllat inicial, i després una solemne i processó extraordinària fins a la seva basílica des de la mateixa catedral.
Es la primera sortida matutina que fa el Misteri, que té una devoció tant a Sevilla, Andalusia, com arreu, des de l’any 1939. A més en la trasllat al matí, hi va haver una aturada davant de les Hermanas de la Cruz, i on va tenir al costat milers de sevillans, així com confrares vinguts d’arreu, com va ser el cas de membres de les confraries de Tarragona i de Reus.

Les xarxes socials del cap de setmana van explotar amb notícies, vídeos, cròniques, moments i vivències sobre el tema.

Per a vestir aquesta meravellosa crònica, reproduïm el text d’una de les persones que va viure i reviu, aquest esdeveniment, i que ha fet per al webbloc. D’avantmà gràcies a l’Eli Mendoza per compartir-ho i les imatges de Rogelio Rubio.
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 Ni la lluvia pudo impedir que el Señor fuera testigo de la devoción y el amor que profesan los fieles ante su zancada, ante su atrevimiento para avanzar siempre adelante. Y, así fue, cuando entre la penumbra de la Plaza de San Lorenzo aparecía Su Majestad Soberana adelantando a la oscura madrugada. Un jueves diferente donde el rostro de la Misericordia se hacía verdad, palpable, visible.

Miles de fieles, devotos y creyentes provenientes de toda la geografía española pudieron contemplar aquella tarde cuán de importante es el Señor en Sevilla. El silencio hablaba por sí sólo, no hacía falta mediar palabra para comprender que aquello que estaba sucediendo era algo divino, siempre de la mano de Dios.

Ya en su nueva estancia, en la Catedral, presidiría el Miserere y Misa de Hermandad, la vigilia de jóvenes y el Jubileo de las Hermandades para clausurar el Año de la Misericordia. Mientras aguardaba la espera, la mañana de ese maravilloso viernes se convirtió en un reguero de visitas espontáneas de numerosos centros de educación infantil y primaria, centros de mayores y asociaciones de educación especial. Sin duda, una oportunidad única para contemplar al Señor en un lugar y hora que quedarán marcados en la historia de la ciudad y en los corazones de todos aquellos improvisados peregrinos.

Y Sevilla lloraba sin saber porque lloraba, el sábado sus calles se mojaron de lágrimas, pero el Señor supo esperar a que llegara la brisa empujando la mañana Marcando el paso y de frente, cumpliendo rigurosamente su horario de vuelta regresó hasta San Lorenzo manteniendo, así, la promesa de bendecir a Sevilla a plena luz del día. Las calles enmudecían al paso del Señor, el respeto y las lágrimas acompasaban la estampa de aquel Nazareno dejando fotografías únicas e irrepetibles: un rubor macareno a las puertas de las Hermanas de la Cruz, melodías de ida y vuelta para alabanza de Dios y una devoción imborrable por los siglos de los siglos.
AMÉN.


Gracias a la Hermandad del Gran Poder, a su Diputado Mayor de Gobierno, a Sevilla, a los devotos y fieles, a mi marido y a cuántos hemos podido compartir que el Amor y la Misericordia de Dios es infinita. 
Pasados algunos años, podré decir qué #YoEstuveAllí viendo al #GranPoderSevilla16       





Arribada a la catedral. Fons: Xarxes Socials.
Arribada a la catedral. Fons: Xarxes Socials.