dissabte, de febrer 25, 2017

Ep barcelonins, anéu a Mataró per Setmana Santa al 1849.


La descripció de la Setmana Santa en el “Viage a Mataró con el ferro-carril” de Juan Amich
 L’any 1849, un any després d’haver-se inaugurat la primera linia de ferrocarril a Espanya, que conectava Mataró amb Barcelona, Juan Amich feia un viatge seguint aquest mateix trajecte per explicar als viatgers que sortien des de Barcelona què trobarien a l’arribar a Mataró.

Entre els diversos temes que es tracten en aquesta breu obra, tals com una història de Mataró des del que s’anomena “tiempos primitivos” fins a l’arribada dels Borbons, passant per una descripció de l’església de Santa Maria, també ens ofereix una descripció de les festivitats que podria trobar-hi el viatger. D’aquestes, Amich en destaca “el entierro del carnaval”, “la Semana santa”, “las caramellas”, “las serenatas” i, finalment, “la fiesta de las SS. Vírgenes Juliana y Semproniana”.

Arribada ferrocarril a Mataró.
Tot seguit, transcribim el text que dedica a la Setmana Santa:
 
Tocando ya á su término la cuaresma, en que la juventud ha asistido á los sermones y dejado los pecadillos del carnaval al pie del confesonario, damos con el jueves y viernes santo, en que la iglesia católica nos representa majestuosamente el aniversario de la pasión del Crucificado, asistiendo los fieles á visitar los templos erigidos, para que ofreciéndole culto, se eternice su memoria. Y así, viagero, si os halláis en este día en esta ciudad, podréis hacer las estaciones que la Iglesia impone á todo cristiano, visitando los monumentos en el órden siguiente: Iglesia parroquial ó sea de Sta. María de Mataró, en que hallaréis un mausoleo serio; en el convento de las monjas capuchinas erigido desde el año 1737, hallaréis otro guarnecido de mayos, así como las restantes iglesias, como son, S. José, hermoso convento que pertenecía antes á los carmelitas descalzos, fundado en el año 1588, y ahora destinado para un colegio de Señoritas dirigido por las Señoras de Loreto, pudiendo pasar luego al de Sta. Teresa de Carmelitas descalzas, levantado en el año 1648, al de Sta. Anna, perteneciente á los PP. de las escuelas pias, edificado en el año 1737, y por último á la iglesia de S. Jaime, propia del Hospital.
En ambas noches podréis quedaros para ver las procesiones, las que efectivamente serian muy serias, si se dejase un olvido la costumbre antigua de que los niños que recuerdan la pasión y muerte de Jesucristo, no llevasen como una banda un colosal rosco, y los directores, mayorales de los misterios, no ofreciesen á los espectadores un polvo de tabaco.

 Pel que fa a les caramellas:

El sábado santo todo respira alegría: á las nueve de la mañana anuncian las campanas el aniversario de la resurrección del Salvador, y los niños pululan por las calles con mazos y palos golpeando las puertas de las casas, y á la misma hora de la noche, anímese la ciudad siguiendo un inmenso gentío á una multitud de comparsas con diferente disfraz, cada una de ellas alumbradas por un magnífico farol ó por farolitos de diversos colores que adornan a los carros matizados de flores, en los que depositan los regalos de las jóvenes, dándoles la figura de preciosos chinescos ú otras varias formas. Pueblan los aires con sus cánticos dirigidos á las hermosas que ansiosas esperan tras los cristales del balcón, oír aquellos acentos filarmónicos llenos de amor y dulzura, y que suba la odorífera cesta guarnecida de flores para depositar en ella almíbares, pastas, botellas de licor, vinos generosos, morcillas, huevos y á veces algún par de gallinas, si no bajan por la puerta algún cordero. Bien se deja ver que no todas las comparsas se hallan en igual grado de mérito, ya por las canciones como por la música y el ornato. Pero la que generalmente casi siempre llama la atención, es la de los jóvenes, que aprovechando las vacaciones de sus estudios, han ensayado de antemano piezas escogidas, unas por el estilo serio y otras por el jocoso, regalando la letrilla de esta última liada con un ramo de flores.

Este regocijo público dura hasta las tres ó las cuatro de la madrugada, hora en que se retiran á sus casa para otro día volverse a reunir y saborear los regalos de las bellas que también han perdido la noche para obsequiar á sus amigos ó amantes. Todo esto presta conversación el día del entierro de la sardina (tercer día de pascua) en el punto mismo y con igual concurrencia.
 

AMICH, Juan (1849): Viage á Mataró con ferro-carril. Barcelona, Imprenta de T. Gorchs. [edició facsímil de l’any 1970]